martes, febrero 07, 2006

ALL EVER WANTED, ALL EVER NEEDED



Nada hacía presagiar que el día terminaría de la forma que lo ha hecho. Hoy llegaba la ocasión de consumar el acto que planifiqué hace la friolera de 7 meses, es decir, acudir al concierto de la gira “touring the angel” de Depeche Mode a su paso por Madrid, ciudad en la que vivo, por si alguno todavía no se había pispado. En principio todo era normal. Me he levantado como todos los días, por la tarde he ido a entrenar a la piscina, he hecho los típicos recados y por fin me he metido en el metro línea directa hasta la estación de Goya, donde está situado el Palacio de los deportes, la vuelta al lugar donde todo comenzó y cuando todos nos conocimos. En el vagón decidí que tenía que empezar a mentalizarme del evento al que iba a asistir, y le daba vueltas a las letras de estribillos que casi no recordaba y que consideraba me serían de ayuda para amenizar la velada. Un leve canturreo alertó al pasajero de más de 30 años del asiento de al lado, que con un acento taco meridional se dirigió a mí preguntándome a que hora cerraba el metro por la noche y que tenía que volver a Príncipe Pío con la chica que le acompañaba, que cual era la salida de la estación por la que se accedía al sitio, y que cómo lo reconocerían, etc. Me contó que se había venido desde Sevilla, en coche, y que no cogía el AVE porque trabajaba en el cortinglés y no tenía tanto dinero, me dijo cual eran sus canciones favoritas y que su hermana le metió a este grupo por los ojos y ya no imagina que su vida pudiera haber sido de otra forma. La culpa me invadía por segundos, estaba allí sentado viendo como a este hombre le brillaban los ojitos mientras me hablaba, roto de cansancio del kilometraje recorrido, y yo allí, como si estuviera en la cola del pan. No hubo pérdida posible, hordas de siniestros y modernillos de todas las generaciones caminaban como esclavos hebreos liberados a su paso por el mar rojo. Poco a poco iba empapándome del ambiente que allí se respiraba. Mis colegas y yo entramos por la puerta y de cabeza al puesto de merchandising, donde pagamos los abusivos precios que nos pidieron sin ningún titubeo, como si no tuviésemos elección, igualito que si nos hubiesen puesto una pistola en el pecho. Sacamos las carteras y después de pagar nos largamos para la pista, más contentos que unas castañuelas con nuestros tesoros “oficiales”. Nosotros no somos de grada, así que nos pusimos donde pudiésemos dar botes por doquier.

De lo que pasó después no puedo dar cuenta, no tengo el talento literario suficiente para expresar lo que viví (quizá si leyese a flober de vez en cuando…). Una cosa es segura, no fue ni por lo más remoto un ejercicio de nostalgia, a pesar de ser un grupo que puso música a los mejores momentos de mi adolescencia, todo esto quedó de lado. Estaba asistiendo a un espectáculo MAYÚSCULO.

Dave Graham siempre ha sido una fantasía sexual, un ídolo a admirar e imitar, como cuando me compré un Levis 501 blanco y una chupa de cuero negra para parecerme a él durante dos años, como si fuese tan fácil. Estaba a 15 metros del escenario, pero si llego a estar más cerca y por un casual me mira directamente a los ojos me cago por las patas abajo.

Martin Gore salió vestido como los que se disfrazan de pollo a la puerta del Kentucky fried Chiken y te dan vales descuento... vamos, en su línea introspectiva vete a saber qué quiere expresar. Tan solo comentar que de no ser porque de vez en cuando cantaba él, mi afonía actual hubiese tornado crónica e irreversible.

He ironizado mucho sobre el hecho de cómo se consiguieron estas entradas, el poco tiempo que duraron a la venta, los muchos meses que tuvimos que tenerlas guardadas en un cajón. Todo esto me hizo sentir como cuando en vienen los Back Street boys a actuar (o cualquier ídolo juvenil del momento) y las pandillas de Vanesas acampan 3 días antes en la puerta con sacos de dormir acompañadas a veces por sus madres, conscientes de que están faltando al instituto, para poder verlos en la fila uno y así como quien no quiere la cosa llega Paloma Ferre o cualquier otra pedorra de Madrid Directo y las entrevista mientras se hace la superior frente a esta pandilla de locas. En días como hoy acciones de este tipo no me parecen en absoluto exageradas, y me da rabia que todos los grupos que a mí me suelen gustar, o no vienen nunca a España o son foráneos que tocan en salas mínimas. Qué suerte tenéis los que os gustan los U2, Rolling Stones, Bruce Sprinting o Jennifer López (gentuza a la que detesto por igual) y podéis a asistir a estadios de fútbol a pegar berridos. Rara vez tengo ocasión como la de hoy de ver un espectáculo de estas dimensiones, espero que no sea la última. Estoy dispuesto a moverme donde haga falta. Yo era de los que decía a grito pelado que ya me presentaría a ver a un grupo cuando viniese a tocar a Madrid. ¡Pero cuándo me volví yo tan jilipollas! ¿Por qué nadie me cruzó la cara de una hostia cuando dije esta tontería por primera vez?!

Me pronuncié en una ocasión con el mismo tono sobre el mundo de los tatuajes, que contrariamente a la idea que me había formado, hoy he tenido una visión reveladora, y es que muchas veces no consiste solamente en decorar tu cuerpo con algo de lo que quizá mañana reniegues. Si mañana encargase que me pintasen en el cuerpo una rosa con las iniciales DM y la fecha de hoy, no solo estoy seguro de que es algo que me va a gustar siempre, sino que como el protagonista de Nemento, cuando el alzheimer arrasase en mi cerebro, me ayudaría a recordar, ya en el invierno de mi vida, que un día fui feliz y no necesité más.


domingo, febrero 05, 2006

ENNIS DEL MAR ERGO HELLO KITTY

Hollywood siempre nos ofrece una visión idealizada de la vida, además de que están más convencidos cada día, y con razón pienso yo, de que la realidad tal cual ni vende ni emociona. A esta reflexión he llegado tras la gran repercusión que ha tenido en mis reuniones sociales la película de los cowboys gays, muy promocionada por los dominicales de la derecha progre. He oído de todo, desde que si que hay que ver lo retrógrados que eran y siguen siendo los yanquis de la América profunda… Me pregunto yo que esta peña en qué país vive, en el mío parece que no, porque en la época coetánea a la película, aquí existía la ley de vagos y maleantes y los metían en la cárcel, y el año pasado no sé cuantos miles de personas por metro cuadrado se manifestaron en Madrid contra el matrimonio homosexual en apoyo a la familia tradicional... pero bueno, ya sabemos que según EPS los jodíos-putos-yanquis son el demoño!!! "Y Ang Lee retrata ese país de una forma realista que refleja su profundo patetismo y paletería" pfffffffff. Claro, por eso ha escogido como protagonistas a unos actores en cuyos c.v. brillan joyas como “los caballeros que cantan Queen”, “Dawson crece” o “Princesa por sorpresa”. Una de dos, o el realizador ha hilado muy fino y los antecedentes de estos chicos son una metáfora, o simplemente han cogido caras guapas para que vayamos a ver jóvenes fotogénicos al cine, porque aunque sufran mucho, la gente tiene que hacer un menor esfuerzo de abstracción para identificarse con ellos, porque en contra de lo que se piensa, todo el mundo tiene un gran concepto de si mismo. Yo me inclino más por la opción b, aunque he de reconocer que el pasado comercial de estas estrellas genera mi más sincera simpatía y admiración, y cruzaré los dedos para que se lleven un ojcar de justicia frente a gentuza como Philip Seymour Hoffman, en cuyo haber no hay más que pelis delicatessen, la mitad de las cuales ya ni me acuerdo de ellas.

La sarta de estupideces que he tenido que escuchar las dos últimas semanas llegó ayer a su punto álgido. Uno va y me dice que la historia es mega-verídica y que él ha tenido que pasar por el mismo trance de romper con alguien a quien ama por no descubrir su orientación sexual. Yo haciendo mi correspondiente ejercicio de abstracción y tratando de ver las similitudes entre Ennis del mar con su porte de matxote subido al caballo y este chaval, le contesté:
- Mira, no te tomes a mal esto que te voy a decir, pero… tú llevas un broche.
- ¡Es cristal swarovsky!
- A eso me refiero.
- Estás insinuando que soy muy maricón?!!! – agachando la cabeza- Tienes razón, soy muy maricón.



Es ya el segundo que veo este mes y comienza a ser alarmante

jueves, febrero 02, 2006

GROUNDHOG DAY

Hoy escribo esta entrada con fecha de dos febrero, o sea, el día de la marmota. Y como hace sol nos esperan 6 semanas más de invierno. Qué putada.