jueves, septiembre 01, 2005

EL LARGO ADIOS

A diferencia de otros días, tengo mogollón de títulos y primeras frases para comenzar a relatar mis pequeñas miserias diarias, del tipo “el riesgo está en la vida” o “hoy es el primer día del resto de mi existencia”, lo que pasa es que todas me daban un tufo de libro de autoayuda que echaba para atrás. Solo voy a comentar que me he librado de una buena hoxtia que el destino amenazaba con tenerme reservada a la vuelta de la esquina. Los astros se han apiadado de mí, aunque tampoco me gusta expresarlo así, porque yo no he tentado a la suerte para merecer tal lotería, y esto también es una soberana jilipollez, porque nadie hubiese sabido cómo prevenirlo.

Estoy haciendo muchos circunloquios y no estoy dejando nada claro el tema, pero es que no quiero hablar de ello. La pista que os doy es que anoche, casualmente, emitieron un episodio de “el ala oeste de la casa blanca”, cuyo título he tomado prestado para este post, que tenía todo que ver con lo que me hubiese podido acontecer hoy. Habrá alguien que piense que me estoy poniendo un poco pesadito con la serie, pero es que yo soy taco soberbio y me siento superior a toda la peña que no sigue en televisión las andanzas del Presidente Joshua Barlett y su gabinete de gobierno, además anoche salía Mathew Modine de actor invitado.

Mañana es viernes y eso significa al menos jornada corta de curro, desayuno de bar, entrenamiento en la piscina, y mi dosis mensual de comics Panini. A disfrutar que no durará siempre, pero eso, afortunadamente, ya lo sabía antes de esta tarde, por lo cual no saldré mañana a la calle con la típica sonrisa de imbécil que es feliz sin saber por qué.