miércoles, agosto 31, 2005

NUEVOS PREJUICIOS

Creo que es de muy mal gusto hablar de tus vacaciones cuando los demás todavía no las hemos tenido, pero no solo eso, lo peor es que te quieren convencer que se lo han pasado de puta madre en… Brujas!!! Vale que era una ciudad puntera en el siglo catorce, pero es que yo no iría allí (pagando) ni de coña, y menos gastando días de vacaciones. Y los que se van a Bruselas ya ni te cuento… Es el típico viaje del que uno farda cuando vas a visitar en febrero a un colega Erasmus que te aloja en su casa, o si te envía tu empresa a trabajar con gastos pagados en octubre, pero sacar de motu propio un pasaje para conocer Bélgica en pleno mes de agosto… qué necesidad! Si todavía me cuentas que te has sacado una entrada para la ópera, tal fetichismo te disculpa, pero pagar por ir es de juzgado de guardia! Qué perezón! Por favor, no quiero ni que me lo cuenten. Si en algo echo de menos tener un hijo es por transmitir mis prejuicios de generación en generación. Que tu primogénito le suelte un día a sus colegas: “mi padre me ha dicho que Copenhague es un coñazo, paso del Inter-rail y me voy con él al Cabo de gata, y me llevo para leer en la playa la autobiografía de Espido Freire en dos volúmenes (que para entonces estaría publicada) y cuando volváis no me llaméis hasta que os halláis despiojado, agur” Me emociono a lagrima viva y solo es una hipótesis.

martes, agosto 30, 2005

VACACIONES INFERNALES Y OTRAS GUINDAS, ES DECIR, CEREZAS.

Bueno, desde hace un par de días, me viene rondando la idea de actualizar el blog porque he recibido un mail de una de esas fans que no les da pereza escribir un mensaje, pero que no han dejado un puñetero comment en todos estos meses, que es lo que verdaderamente da vidilla a los blogs, sobre todo si te amenazan.

Hoy ya no me ha quedado más remedio que escribir algo puesto que un colega se ha tomado la molestia de citarme y enlazarme en uno de sus post cumbre. Lo malo es que llevo todo el día en casa y no me ha ocurrido nada digno de ser comentado. Así que voy a tener que recurrir a mi sueño de hoy. Lo siento, es lo que hay.

Estaba yo en la casa de mis padres de un pueblo de Toledo, charlando agradablemente en la calle con los pocos colegas que todavía me quedan allí, situados en una zona alta que ofrece una buena perspectiva del lugar. Nuestra agradable conversación de repente se vio interrumpida por la terrible imagen del derrumbamiento del campanario y el techo de la iglesia. Alguien dijo que en ese momento se estaba celebrando la eucaristía, por lo que supusimos que habría habido taco de víctimas y salimos corriendo hacia el lugar. Mientras corríamos, nos encontrábamos con grupos de personas histéricas que corrían en sentido contrarío. Pregunté cual sería la calle por la que atajaríamos para llegar cuanto antes, y otro respondió que por la del salón parroquial y tomamos esa dirección. Cuando doblamos la esquina de dicha calle, sorprendentemente la iglesia seguía en pie como si nada, y todo estaba desierto y tranquilo alrededor. Solo se oía música procedente del salón parroquial en el que parecía estar celebrándose una fiesta. Algo raro estaba ocurriendo. Decidimos ir a investigar y entramos en el fiestorro con el fin de encontrar respuestas preguntando a los asistentes. En la antesala nos encontramos con lo que parecía ser la anfitriona de la fiesta, una señora rubia vestida con un traje corto rojo de lentejuelas, que según nos acercamos nos dimos cuenta que se trataba nada más y nada menos que de Julia Otero! Con el peinado del 3x4. No hizo falta saber ya más nada, en ese mismo momento comprendí todo lo que había sucedido, le mire directamente a los ojos y le grité: “Tú eres Satán” a lo que ella contestó: “Poj claro”. Sin intermediar ninguna otra palabra comenzamos a luchar, mis colegas y yo sin horquillos, ni antorchas, ni nada, a hoxtia limpia que ella trataba de contrarrestar con rayos místicos y hechizos tipo los que lanza el Doctor Extraño (un súper-héroe de la Marvel). La pelea se intuía larga y tediosa por lo que en ese momento me desperté.

Lo que no recuerdo es que música estaba sonando en la fiesta. Seguro que “días de verano” de Amaral o cualquier otra aberración surgida del averno.

Para los que gustéis de interpretar sueños os daré una pequeña pista. Y es que mi primer encuentro sexual tuvo lugar en ese salón parroquial durante una tarde de lluvia.