miércoles, abril 20, 2005

SIMETRÍAS

Estos días tengo que coger el tren para ir a trabajar, cosa que me desgasta sobremanera, había perdido la costumbre. Hoy cuando he llegado a Atocha con la hora pegada, solo me angustiaba la idea de no encontrar un asiento de cara a la dirección del tren, los del lado contrario hacen que se me revuelva el estómago. Quedaba solamente uno libre al fondo, al lado de un chico que llevaba una camiseta de los planetas, un vaquero desgastado y unas deportivas retro-casual, que iba leyendo "moteros tranquilos, toros salvajes" de Peter Biskind. Por un momento he dudado de sentarme a su lado y sacar mi novela "Middlesex", ya no solo por si explosionaba el universo, sino porque era un corte, estaba seguro que la gente nos miraría, parecíamos de una peña. Él también se ha dado cuenta y no le ha debido hacer la menor gracia que me colocase junto a él. A pesar de que ambos nos habíamos concentrado en nuestras respectivas lecturas, eramos perfectamente conscientes el uno del otro. Casi al final de los cuarenta y cinco minutos del trayecto sonó un móvil con el típico politono de esos que llevan frases que dicen en las teleseries españolas, pero a sonido bakalao. Ambos, levantando la vista del libro, hemos cruzado nuestras miradas a la vez que esbozábamos una sonrisa complice. Si no fuera porque no tengo el pelo liso, le copiaba el peinado a lo Liam Galaguer.