jueves, marzo 17, 2005

EL DESPERTAR

Hace ya tiempo, un día de mi cumpleaños mi tía me regaló dinero, que es lo que más me emociona que me regalen y me dijo: "Toma, y con la condición de que te compres un jersey de entretiempo". Me fascinó esa palabra, y al día siguiente, con todos los almendros en flor, me fui de tiendas en bujca de una prenda para esos día de primavera y finales de verano en los que "refresca". Mientras observaba a los maniquíes de cortefiel, con unas prendas atadas sobre los hombros, a los que denominaban "pullovers", me di cuenta enseguida que, primero, ese no era mi rollo, y segundo, vivo en una ciudad en la que te quitas la bufanda y te quedas en manga corta y viceversa, no existe esa épcoa meteorológica que mi tía idealizaba, así que me fuí a los "sotanos de la gran via" (corrían los ochenta) y me gasté el dinero en dijcos y en tebeos, que era lo que tenía pensado desde un principio.